Lectores

Grupo-Lectores

Cuando se leen las Sagradas Escrituras en la Iglesia, es Dios mismo quien habla a su pueblo, y Cristo, presente en su propia Palabra, quien anuncia la Buena Nueva por el lector. Por eso, las lecturas de la Palabra de Dios proporcionan a la Liturgia un elemento de grandísima importancia, deben ser escuchadas por todos con veneración. Y aunque la palabra divina, en las lecturas de la Sagrada Escritura, va dirigida a todos los hombres de todos los tiempos y está al alcance de su entendimiento, sin embargo, su eficacia aumenta con una explicación viva, es decir, con la homilía, que viene así a ser parte de la acción litúrgica (IGMR 29).

¿Quién puede proclamar la Palabra de Dios?

Lector 1

La Palabra de Dios puede ser proclamada por los ministros ordenados (obispos, sacerdotes, y diáconos), que son ministros “ordinarios” de la Palabra, y por los Lectores, que son ministros “extraordinarios” de la Palabra.

Los Lectores son miembros de la comunidad local, instruidos para proclamar la Palabra de Dios de tal manera que toque los corazones de la asamblea. Una proclamación efectiva incluye la entrega del mensaje con claridad, convincente y con un acento adecuado. Exige la habilidad de evocar la Fe en los demás, por medio de la demostración de nuestra propia Fe.

Requisitos para ser Lector

•  Los lectores deben ser debidamente capacitados para su ministerio. Este ministerio de la Palabra requiere habilidad para leer en público, conocimiento de los principios litúrgicos, y un entendimiento de las escrituras. Solamente los lectores capacitados deben ser programados para la liturgia. (IGMR 101, LM Intr. 14)

•  Que los Lectores hayan recibido sus sacramentos de iniciación, que sean Católicos practicantes cuyas vidas dan testimonio de la Palabra que ellos proclaman.

•  En ocasiones especiales y por razones personales, una persona joven que aún no ha recibido los sacramentos de iniciación (por ejemplo, no ha sido confirmada ni ha recibido la Primera Comunión) se le puede permitir leer durante una liturgia.

•  Los lectores pueden ser enviados públicamente para su ministerio, preferiblemente durante una Misa dominical.

•  Aquellos que actualmente son lectores, deben participar periódicamente en programas de formación.

Si quieres ser Lector y proclamar la Palabra de Dios, no esperes más, ponte a la disposición del párroco y forma parte del Grupo de Lectores de la parroquia.

 

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