Vivencias de un Verano Diferente La experiencia de servir a los demás

El pasado mes de Agosto tuvo lugar el Campamento de las Hermanas Franciscanas de la Purísima en Murcia (Lo Pagán). Un campamento que las hermanas realizan todos los años, dedicado a los niños más desfavorecidos.

Dos jóvenes de nuestra parroquia participaron en este campamento como voluntarios, haciendo posible que estos niños tuvieran unas buenas vacaciones. Fue una forma diferente de vivir un verano, ayudando a estos niños.

Estos dos jóvenes han querido compartir brevemente lo que fue su experiencia en este verano, y esperamos que año tras año vaya incrementando el número de voluntarios de nuestra parroquia dispuestos a ofrecer unos días de sus vacaciones por estos niños. A continuación dejamos sus testimonios y algunas fotos del campamento:

 


Finaliza el verano, época de vacaciones y relax en la que tenemos que despejar la mente y dejar a un lado las preocupaciones, quizás era eso lo que tenía que haber hecho, pero decidí que este verano tenía que ser diferente.
Viaje a Taizé y me animé a ser monitora en el campamento que organizan las Franciscanas de la Purísima. Y resulta que he aprendido más que en todo el curso escolar. Este verano he aprendido a parar, pero también a explorar, he aprendido que nada de lo que tengo es imprescindible y que la sonrisa es lo único que se necesita si lo que quieres es ayudar, he aprendido que soy más fuerte de lo que pensaba y que la verdadera felicidad está en las personas y no es las cosas.
He aprendido mucho, de muchas personas y de muchas situaciones, pero lo más importante es que he podido aprender un poquito mejor quién soy y para qué sirvo.
“No cambié, solo aprendí, y aprender no es cambiar, es Crecer”

María Lozano Contreras
Catequista de Confirmación


“Hasta que no te das a los demás no puedes saber lo que es recibir”.
Si tuviera que resumir este campamento en una frase sería esa.
Ha sido una experiencia realmente maravillosa en la que ha habido de todo; juegos, risas, llantos, bailes, heridas y betadine, e infinidad de cosas más, pero sobre todo esto ha primado el amor, un amor sincero que se ha hecho presente desde el minuto uno en estas dos semanas de campamento, un amor que se podía apreciar tanto en los ojos de los niños como en los ojos de los monitores.
Creo que todos fuimos ilusionados y con grandes expectativas, expectativas que sin duda hemos superado con creces.
Solo puedo darle gracias a Dios por haberme regalado la oportunidad de conocer, disfrutar, ayudar y querer a estos niños de los que tanto me llevo y tanto he aprendido.

Pablo José García Hernández
Catequista de Confirmación


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